Croquetas de jamón en freidora de aire: croquetas congeladas que sí quedan crujientes
Hoy preparamos unas croquetas de jamon en freidora de aire desde cero, con una bechamel casera, jamón serrano picado y un poco de cebolla picada. El relleno queda cremoso y el empanado se dora muy bien con muy poco de aceite.

Tener unas cuantas croquetas de jamon congeladas te puede resolver un aperitivo con poca preparación. Aquí vamos a ver desde cómo hacer las croquetas caseras y cocinarlas, hasta los tiempos y preparación de las croquetas congeladas y la comprobación del relleno antes de servir.
El objetivo es conseguir una cobertura crujiente y un centro cremoso, sin que las piezas pierdan su forma. Tranquilo que lo conseguimos!
Por qué preparar las croquetas de jamon en freidora de aire
Porque tener croquetas de jamón ya hechas tanto para un aperitivo rápido, como para hacer una cena sin tener que calentar una sartén o el horno, es algo que te da regala años de vida. Y la freidora te permite vigilar el color y retirar cada tanda en el momento justo cuando están listas.
Algunos rebozados se doran más que otros y la textura puede diferir de la fritura tradicional. Por eso aquí vamos a buscar conseguir unas croquetas caseras con un rebozado firme, crujiente y con el dorado propio de cada producto.
Siempre puedes repartir el trabajo entre dos días y cocinar solo las que vayas a servir. Aquí las congelamos antes de cocinarlas para que mantengan mejor la forma mientras se afirma la cobertura.

Antes de hacer croquetas congeladas: cuál comprar en el supermercado
Esta preparación parte de croquetas de jamon de tamaño mediano, que hemos dado forma y empanado en casa. De cualquier manera, puedes tener un resultado similar comprando las croquetas congeladas del supermercado. Cosas a tener en cuenta antes de comprar las croquetas:
- Para obtener un mejor resultado, tenemos que elegir unas croquetas congeladas que en el envase indique que pueden cocinarse en freidora de aire.
- Si el fabricante especifica un tiempo o una temperatura para ese método, seguimos esas instrucciones. Esto es porque generalmente cambian el tamaño, la proporción de relleno y el tipo de cobertura; algunas croquetas están prefritas y otras necesitan más ayuda para dorarse.
- Tambien tenemos que comprobar que esas indicaciones correspondan a la freidora de aire: los minutos de fritura en aceite no se trasladan directamente.
Los ajustes de esta receta de croquetas de jamon son orientativos y las piezas grandes o con rellenos especialmente cremosos pueden necesitar una adaptación. El color exterior, por sí solo, no basta para comprobar el punto.

Cómo guardar y recalentar las croquetas de jamon que sobren
Guardamos las croquetas en un recipiente limpio, poco profundo y tapado. Las refrigeramos cuanto antes, siempre antes de que pasen dos horas desde la cocción, y las consumimos en un máximo de dos días. Mantenemos el frigorífico entre 1 y 4 °C.
Para recalentarlas, las colocamos en una sola capa a 180 °C y comprobamos el centro a partir de los 3 minutos. Las piezas pequeñas pueden estar listas en 3–5 minutos; prolongamos el calentamiento si aún están frías por dentro.
Recalentamos solo las que vayamos a comer y nos aseguramos de que el centro alcance al menos 70 °C. Consumimos esa tanda y descartamos lo que sobre del recalentado.

¿Conviene usar papel de horno o un molde de silicona para cocinar las croquetas de jamon?
La base perforada de la cesta favorece el dorado por debajo. Un molde cerrado puede retener humedad y dejar esa cara más blanda.
Si necesitamos papel para evitar adherencias, lo utilizamos solo si lo permite el fabricante del aparato, sin bloquear la circulación de aire y sujeto por las croquetas. Nunca lo introducimos suelto durante el precalentamiento.
Receta de croquetas de jamon en Airfryer

Raciones:
22 – 24 croquetas
Tiempo:
60-75 minutos
Dificultad:
Media
Ingredientes
- 60 g de mantequilla sin sal
- 1 cebolla pequeña
- 70 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera
- 150 g de jamón serrano
- 1 pizca de nuez moscada, pimienta negra al gusto y sal
- 40 g de harina de trigo común
- 3 huevos medianos
- 200 g de pan rallado fino, aprox.
- Aceite de oliva
Paso a paso
- Calienta una sartén amplia y cocina el jamón serrano picado fino por 2 minutos, sin resecarlo, reservar a un costado.
- En la misma sartén derrite la mantequilla a fuego medio-bajo. Añade la cebolla muy picada y cocina 6 – 8 minutos removiendo, hasta que esté tierna y transparente. Que la mantequilla no se oscurezca.
- Incorpora toda la harina y remueve durante 2 minutos. Debe integrarse con la mantequilla y perder el olor a harina cruda, sin tostarse.
- Añade la leche poco a poco. Empieza con un chorrito y remueve hasta que se integre antes de añadir más. Cuando la mezcla esté lisa, incorpora el resto en varias tandas; unas varillas ayudan a deshacer los grumos iniciales.
- Cocina a fuego medio-bajo durante unos 10 – 15 minutos desde que empiece a burbujear suavemente. Remover el fondo y los bordes con una espátula hasta conseguir una textura espesa que se aparte de las paredes al remover y deje visible el surco de la espátula. Si todavía fluye como una salsa, prolonga la cocción.
- Agrega el jamón que se había reservado, la nuez moscada y la pimienta. Mezcla y cocina 1 – 2 minutos más. Prueba una pequeña porción y añade sal únicamente si la necesita. Porque el jamón ya aporta bastante.
- Extiende la masa en la fuente. Deja que pierda el calor fuerte, cúbrela con film en contacto con la superficie y refrigerar cuanto antes. Déjala al menos 6 horas en la nevera, o hasta el día siguiente, es necesario que esté fría y firme por completo.
- Divide la mezcla en unas 22 – 24 porciones antes de empanar. Forma cilindros cortos, con extremos redondeados. Si la masa se ablanda mientras trabajas, devuélvela al frigorífico antes de continuar.
- Prepara tres platos con la harina del empanado, los huevos batidos y el pan rallado. Reboza cada croqueta por una capa ligera de harina y sacude el sobrante. Después, pásala por huevo y pan rallado. Repite solo el huevo y el pan rallado, cubriendo también los extremos.
Desecha el huevo y los restos de empanado que hayan estado en contacto con él. - Coloca las croquetas separadas en la bandeja y congélalas. Si las quieres comer el mismo dia, espera unas 3 – 4 horas. Cuando estén firmes, puedes pasarlas a una bolsa o recipiente hermético si no vas a cocinarlas enseguida.
Cómo cocinar las croquetas congeladas en la freidora de aire
- Precalienta a 180 °C durante 3 – 5 minutos, si tu aparato permite precalentar. Mantén las croquetas congeladas mientras se calienta: empezar con la cesta caliente ayuda a afirmar el empanado.
- Reparte un poco de aceite sobre todas las caras de las piezas que vas a cocinar y pincela ligeramente la base para reducir las adherencias. Coloca las croquetas en una sola capa, sin tocarse y con algo de espacio entre ellas. Si no caben así, cocina por tandas.
- Cocina a 180 °C, con una referencia inicial de 12 – 16 minutos por tanda. Hacia los 6 minutos, cuando la cobertura esté firme, giralas suavemente con la espátula. Si alguna sigue adherida, espera un poco antes de moverla. No aprietes las piezas.
- Empieza a comprobarlas a los 12 minutos. El empanado debe estar dorado y firme, y el relleno muy caliente de manera uniforme. Abre una pieza y verifica que salga vapor del centro y no queden zonas frías. Si falta calor, continúa en intervalos de 1 – 2 minutos; si la cobertura ya está bastante dorada, baja a 170 °C para terminar el interior. El rango inicial puede quedarse corto según el tamaño y el aparato.
- Retira las croquetas y deja reposar 2 minutos, separadas y sin taparlas para que el vapor no ablande la cobertura. Sirve con cuidado: la bechamel puede seguir quemando.

Preguntas Frecuentes sobre las croquetas de jamón en freidora de aire
Puede haber un hueco en el empanado, una masa demasiado blanda o una cocción prolongada. Si aparece una grieta, comprueba el centro: abrirse no significa que la croqueta ya esté lista. En la siguiente tanda, revisa antes el punto y evita seguir cocinando únicamente para oscurecer la cobertura.
Es posible con una masa muy firme y completamente fría, pero las piezas quedan más delicadas al calentarse. Esta receta está planteada para cocinarlas congeladas; si usas croquetas refrigeradas, comprueba el punto antes y no apliques automáticamente el mismo tiempo.
No necesariamente. Las croquetas compradas pueden estar prefritas y tener otro tamaño o un empanado distinto. Sigue el tiempo y la temperatura del envase cuando incluya instrucciones para freidora de aire; los minutos de fritura en aceite no se trasladan directamente.
Sí, aunque este empanado casero puede quedar más pálido y seco. La mantequilla del relleno no reemplaza el aceite superficial que ayuda a dorar el pan rallado. Si prescindes de él, no alargues la cocción solo para buscar el mismo color.
El fino facilita una cobertura continua y bien adherida. El panko da una textura más gruesa, pero puede dejar huecos entre las escamas; si lo utilizas en la última capa, comprueba que no queden zonas de masa o huevo expuestas.
Para esta preparación, utilízalas directamente congeladas. Si ya se han descongelado, sigue las indicaciones de conservación y preparación del fabricante: no les apliques automáticamente el tiempo previsto para piezas congeladas ni las vuelvas a congelar sin cocinar.
La base perforada de la cesta favorece el dorado por debajo. Un molde cerrado puede retener humedad y dejar esa cara más blanda. Si necesitas papel para evitar adherencias, úsalo solo si lo permite el fabricante del aparato, sin bloquear la circulación de aire y sujeto por las croquetas. Nunca lo introduzcas suelto durante el precalentamiento.
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